lunes, 15 de junio de 2009

LA DUDA






un alpinista desesperado por conquistar la cima de una montaña inicio su travesia despues de años de preparacion pero queria la gloria unicamente para el, por lo que decidio subir solo.

La noche cayo con gran pesadez en la montaña ya no se podia ver absolutamente nada.

Todo era negro, cero visibilidad, la luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes. Al subir por un acantilado a solo unos pocos metros de la cima, resbalo y se desplomo por el aire, cayendo a velocidad vertiginosa. El alpinista en la caida libre sintio la terrible sensacion de ser succionado por la gravedad, seguia cayendo y en esos momentos angustiantes le pasaron por su mente todos los episodios agradables y no tan agradables de su vida.

Pensaba en la cercania de la muerte, pero de repente sintio un fortisimo tiron de la larga soga de seguridad que lo amarraba de la cintura a la roca de la montaña. En ese momento de inquietud, suspendio en el aire, el miedo lo invadio y no le quedo mas que gritar:


¡¡¡AYUDAME DIOS MIO!!!


De pronto una voz grave y profunda de los cielos le contesto:

¿Que quieres que haga? Salvame Dios mio

¿Realmente crees que yo te pueda salvar? Por supuesto Señor

Entonces corta la cuerda que te sostiene. Hubo un momento de silencio, pero el hombre con temor se aferro mas a ala cuerda.

Al otro dia cuenta el equipo de rescate, que encontraron a un alpinista colgando, muerto y congelado con sus manos fuertemente agarradas a la cuerda.

A tan solo dos metros del suelo.

Y tu ¿Que tan aferrado estas a tu cuerda?

¿Te soltarias?


Hay momentos en nuestras vidas que nos encontramos en malos momentos o situaciones complicadas en las que necesitamos que la mano de Dios actue en nuestras vidas y vamos en busca de El. Pero muchas veces biene el enemigo a nuestra mente y nos llena de duda y dejamos que la confianza que tenemos hacia Dios disminuya.
Pero quiero decirte que no debes de permitirle a el enemigo que invada tu mente con ese pensamiento que no nos lleva a ninguna parte, mas bien plantate firme en el Señor y confia plenamente en El que El nunca te dejara ni mucho menos te abandonara.


Isaias 41:13

Porque yo Jehova soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha y te dice: No temas, yo te Ayudo.