lunes, 13 de julio de 2009

VUELVETE A MI DICE EL SEÑOR

Este día leí una historia sobre una mujer que tenia una hija muy linda, ellas eran muy pobres, se habían movido de su lugar de origen el cual era Rio de Janeiro en Brasil, pues al ver la situación en la que se encontraban su hija decidió volver a su país de origen y la madre tenia el temor de que ella se fuera por que sabia muy bien lo que iba a sucederle a su hija, y un día cuando regreso a su casa vio una nota en la cual su hija le decía que se había marchado en busca de un mejor futuro, la madre al enterarse de esa noticia junto todo el dinero que tenia y fue en busca de su única hija, la cual amaba mucho.
Al llegar a Rio de Janeiro comenzó la búsqueda de su hija y fue incansable pues ella recorrió todos los bares, todas las discotecas, en cada hotel, en cada restaurante, y en cada lugar en la que ella había ido a buscar a su hija dejaba una foto con su rostro y paso meses buscándola hasta que su dinero se acabo.
Un día su hija bajaba de las escaleras de un hotel junto con un hombre pues ella se había convertido en una prostituta, ella parecía que había envejecido unos 15 años, de repente vio una fotografía con el rostro de su madre y no lo podía creer pues al darle vuelta a la fotografía leyó lo siguiente: “no me importa en que te convertiste y no me importa que hiciste, por favor vuelve a casa”.

En esta hora Dios te dice lo mismo “no me importa en que te convertiste y no me importa que hiciste, por favor vuelve a casa” mi hijo ya pago el precio en la cruz del calvario, ya te perdone, eres mi hijo amado, te acepto tal y como eres.


Y es que Dios es tan lindo que se olvida de todo lo malo que pudiéramos haber hecho, de ese pecado inmundo que hayamos cometido, pues El no desprecia a un corazón sincero, contrito y humillado cuando lo busca.


Dios te esta esperando hoy con los brazos abiertos y te dice en este día “YO TE AMO SIN CONDICIONES, VEN A MI”


1 Juan 2:1
Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el padre, a Jesucristo el justo.