martes, 29 de septiembre de 2009

APRENDAMOS A SER MANSOS Y HUMILDES DE CORAZON


Mateo 11:29
Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón.
Que lindo fuera si todos pusiéramos en práctica estas hermosas palabras dichas por nuestro Señor Jesucristo. Pero lastimosamente en este mundo en el que vivimos estamos rodeados de gente orgullosa, gente altiva que muchas veces ven de menos a los demás y no solo pasa con las personas que no conocen a Cristo sino que hasta se da dentro de las iglesias cristianas.
Para mi una persona humilde es aquella que sabe aceptar sus errores y reconocer cuando ha fallado, es una persona que no se cree mas que los demás. Ser humilde es no ver de menos a las personas solo por que yo tenga algún talento que otro no tiene, ni por que yo tengo mas que aquel, etc. Pero casi nunca ponemos en practica el ser humildes pues dejamos que el orgullo se apodere de nosotros. También nos cuesta ser mansos pues cuando alguien nos ofende le quisiéramos decir muchas cosas pero debemos de aprender a callarnos a no actuar de la misma forma en que actúa el otro aunque esto nos parezca injusto, a ser obedientes a no renegar en tu trabajo o en tu casa. Muchas veces no somos mansos con Dios pues esta esa rebeldía en nosotros que no nos permite obedecerle, nos cuesta someternos a nuestras autoridades principalmente a Dios.  Por que queremos hacer nuestra voluntad, por que nos apoyamos en nuestra propia prudencia.
Querido hermano te invito a que practiques estas dos virtudes en tu vida, pues que lindo seria que tu fueras manso y humilde como lo es Jesús, que bueno seria ser imitadores de Jesús en todo tiempo, actuar de la forma en la que El actuaria, que allá en los cielos se hable de ti como una persona mansa y humilde así como cuando Jesús expreso de Moisés que no había nadie mas manso y humilde que su siervo Moisés. Imagínate que feliz se ha de ver sentido Moisés de que Dios se haya expresado así de El.
Pues hoy puedes hacer que Dios este orgulloso de ti poniendo en práctica estas dos virtudes y así mismo siendo una persona conforme al corazón de El.
Autora: Patty Abrego