miércoles, 17 de marzo de 2010

ESCUCHA EL CONSEJO Y NO LO MENOSPRECIES


Proverbios 4:13
Reten el consejo, no lo dejes; guárdalo, por que eso es tu vida.
Todos en alguna ocasión hemos pedido un consejo a alguien o simplemente nuestros padres  han querido darnos algún consejo para nuestra vida y si nuestros padres terrenales nos dan buenos consejos cuanto mas nuestro Padre Celestial.
Y es que sin duda los jóvenes muchas veces menospreciamos los consejos que nos dan nuestros padres o los abuelos, pues pensamos que ya lo sabemos todo cuando en realidad no sabemos nada. Tus padres ya pasaron por la edad que tu estas pasando ahorita, ellos fueron jóvenes al igual que tu, muchas veces nuestros padres cometieron errores en su juventud y no quieren que nosotros cometamos los mismos errores  por que ellos quieren nuestro bien.
Hay ocasiones en las que necesitamos un consejo, lo pedimos y nos lo dan pero al final no hacemos caso al consejo que nos dieron o al contrario pedimos un consejo a personas equivocadas que en vez de orientarnos hacen que tomemos malas decisiones.  
Cuantas veces tus padres,  tus abuelos o algún familiar te han dado un consejo y simplemente los has ignorado porque  “quieres vivir tu vida” y “haciendo lo que tú quieres”
Cuantas veces has ido delante de Dios para pedirle un consejo, una dirección, una orientación y el te la da pero al final terminas haciendo lo que a ti te parece y como consecuencia tomas malas decisiones,  te vas por caminos equivocados, etc.   
Hermano/a, no menosprecies el consejo que te dan tus padres o algún familiar pues ellos, saben muy bien las cosas que te convienen y las que no, quieren lo mejor para ti. Pon atención a lo que ellos dicen.
Busca a Dios y pide su consejo pues El es el mejor consejero que podemos tener, el puede usar a tus padres o a algún familiar para decirte lo que debes hacer o como debes actuar, tambien lo puede hacer a traves de la Biblia por eso nunca dejes de leerla. Dios te ama demasiado, es por ello que siempre quiere tu bienestar. 
Autora: Patty Abrego