martes, 9 de marzo de 2010

¿ERES AGRADECIDO CUANDO DIOS HACE UN MILAGRO EN TU VIDA?


San Lucas 17: 15-18

Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postro en tierra a sus pies, dándole gracias y este era samaritano. Respondiendo Jesús dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve ¿Dónde están?
¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? 

En este pasaje de las escrituras encontramos la historia de diez leprosos a los cuales El Señor Jesús limpio de lepra, pero en esta historia podemos notar algo y es que de los diez que fueron limpios solo uno volvió hasta donde Jesús a agradecerle y darle gloria por haberlo sanado, lo mas lógico hubiera sido que todos los que fueron limpios hubieran regresado para darle gloria a Jesús y darle gracias por haber hecho ese milagro en sus vidas, pero esto no fue así.
Jesús mismo se asombra por la ingratitud de estos hombres y por que el único que regreso para agradecerle era un extranjero, es decir que no era judío, entonces ahora en estos tiempos cuantos cristianos habemos que  cuando nos vemos en un problema, una enfermedad vamos en busca de nuestro Dios sanador, de nuestro Dios Todopoderoso para que nos sane o para que nos ayude en ese problema y vamos a la iglesia, y oramos y hacemos de todo con tal de que El nos conceda ese milagro, y Dios lo hace, El por su infinito amor y misericordia nos da la sanidad, nos libera de ese problema, pero y luego que nos hace ese milagro ¿Qué hacemos? ¿Somos como el leproso que volvió y dio gracias? O ¿somos como los nueve que se fueron así como si no hubiera pasado nada?     
Yo me imagino a Jesús triste e indignado preguntándose  ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? Que tristeza ver que al sanarlos a todos solo uno regreso, lastimosamente es lo mismo que sucede cuando nosotros sus hijos le pedimos algo y cuando vemos que eso que habíamos pedido se nos concede ya no regresamos, se nos olvida quien nos dio eso que tanto queríamos, se nos olvida quien nos sano, se nos olvida quien fue el que nos ayudo en ese problema que era imposible para nosotros.
Queridos hermanos no seamos como los nueve que se fueron sin agradecer, no vayamos a el solo cuando tengamos una necesidad y luego que nos ayuda hagamos como si te vi no me acuerdo, ¡No por favor! El no se merece que lo busquemos solo por interés.
Y si alguna vez lo has hecho, ya no lo vuelvas a hacer por que El se pone triste de ver que solo cuando tienes problemas o estas necesitado lo buscas y peor aun que cuando te ayuda ni le agradezcas.
Hoy tomemos el ejemplo de este leproso samaritano y cada vez que El Señor haga un milagro en nuestras vidas y nos ayude le demos gloria y agradezcamos por eso que hizo.
Autora: Patty Abrego