martes, 27 de abril de 2010

¿A QUE TE ENCUENTRAS ATADO HOY?


Lee con atención la siguiente historia 
Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante, que, como mas tarde supe, era también el animal preferido por otros niños. Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales… Pero después de su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba sus patas
Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.
El misterio sigue pareciéndome evidente.
¿Qué lo sujeta entonces? ¿Por qué no huye?
Cuando tenia cinco o seis años, yo todavía confiaba el la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces a un maestro, un padre o un tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia: Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo, olvidé el misterio del elefante y la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho esa pregunta alguna vez.
Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta:
El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.
Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él.
Imagine que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro… Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede.
Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo.
Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza…
 Hermano, ¿que te tiene atado ahora?
Que es eso que te tiene encadenado de lo cual piensas que no puedes soltarte, eso que piensas que no puedes dejar, cual es esa atadura que hasta el día de hoy no te ha permitido avanzar ni dar un paso hacia adelante, que es eso que tu mente ha creído por mucho tiempo y eso que has creído ha hecho que ahora te sientas sin valor, con impotencia, que te sientas menos y sin valor.
Yo no se que sea lo que no te deja vivir con libertad, pero lo que sí sé es que sea lo que sea Dios puede romper con esas cadenas que hasta el día de hoy te mantenían atado de pies y manos y que tu con tus propias fuerzas no podías desatar,  pues sea cual sea esa atadura para Dios no hay nada imposible, El puede cambiar esos pensamientos negativos y de derrota por pensamientos positivos y de victoria.
Ya no es tiempo de seguir estancado, ya no puedes permitir que esas ataduras dañen tu presente si tienes a un Dios Todopoderoso que puede cambiar y transformar tu vida, hoy tú puedes ser libre ¡Sí! ¡Claro que se puede! Por que tienes de tu lado al GRAN YO SOY, por que contigo esta el Espíritu Santo de Dios y donde esta el Espíritu de Dios ahí hay libertad, ya el enemigo no puede decirte que eres un derrotado, que eres un fracaso, que no vales nada, que nadie te quiere, que ya no puedes, que nunca vas a salir ¡No! ya no caigas en sus trampas, ya no creas sus mentiras.
Deja que El Señor actué, que el obre en tu vida, que el te de la libertad que tanto necesitas para tener una vida plena, el es mas poderoso y no hay nada que sea imposible para El. Tú estas destinado a vivir una vida en victoria y en libertad no una vida en esclavitud.
Autora: Patty Abrego

1 comentario:

EscritosdelSilencio dijo...

Querida Patty:

¡Excelente tema querida amiga mía!
Dios puede liberarnos de cualquier atadura.

Bendiciones.

TQM,
Brendaliz